Las tarifas de traducción: esas grandes desconocidas

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Con un poco de ayuda, las cuentas nos saldrán bien a la primera

A los traductores a veces nos parece obvio cómo funciona el sistema de tarifas de traducción, en qué se basan y cómo se cobra. Sin embargo, para el cliente, puede no ser tan fácil ya que el modo en que cobramos nuestras traducciones es bastante diferente de la forma que se cobran otros bienes o servicios.

1. ¿Cómo se cuantifica la tarifa de una traducción?

En primer lugar, debemos saber que la traducción se cobra por palabras (en céntimos de euro) y normalmente del texto original. 

En general, la traducción se cobra por palabras del texto original, es decir, del texto a partir del cual traducimos. Pero este hecho puede ir en contra tanto del cliente como del traductor porque hay lenguas que tienen cantidades muy diferentes de palabras para decir lo mismo. Un ejemplo: del inglés al español, el volumen de palabras aumenta claramente, porque en español necesitamos más palabras para decir lo mismo. Pero en una traducción de español a inglés, puede que ocurra lo contrario: nos saldrán menos palabras en el texto traducido que en el original. Sin embargo, para presupuestar es mucho más fácil contabilizar el número de palabras del texto que el cliente nos ha enviado y esta es una de las razones por las que también se tarifica de esta forma. Recomiendo, cuando se pueda, hacer un presupuesto estimado con las palabras del original y al finalizar la traducción revisar la factura contando las palabras que hemos obtenido del texto traducido para ajustarnos más al resultado final.

2. ¿En qué nos basamos para establecer nuestra tarifa de traducción?

Me gustaría decir, ante todo, que la tarifa de cada texto o encargo puede variar, por lo tanto, la información siguiente es únicamente a título informativo, pero es mejor consultar directamente por cada proyecto en particular porque depende en gran parte de las características del mismo. A saber:

la dificultad del texto: evidentemente, un texto general sobre la ciudad de Barcelona será menos caro que un texto especializado sobre las herramientas de pesca en el siglo XVII, por ejemplo.

Pero y eso… ¿por qué? Porque la documentación (y este es el segundo punto) que requiere el segundo ejemplo es mucho mayor que el primero, además de ser un tema del que quizás nunca habíamos oído hablar, lo que conllevará un trabajo mucho mayor de búsqueda, comparación con otros textos semejantes, lectura de textos en nuestra lengua sobre la pesca en el siglo XVII, comparación de imágenes, documentación, diccionarios especializados, etc.

el plazo de entrega de la traducción: si mi cliente me pide una traducción de 15000 palabras para dentro de dos días:  (1) es posible que no pueda aceptarla porque ni dormiría, ni comería, y seguramente tampoco entregaría un trabajo de calidad al cliente pero (2), también es posible que la tarifa aumentara por urgencia. Este es un ejemplo exagerado, pero en líneas generales, un traductor puede traducir hasta 3000 palabras al día garantizando una buena calidad y precisión.

Combinación de lenguas: muchas veces, las tarifas dependen de qué lengua a qué lengua sea la traducción. Por ejemplo: una traducción entre dos lenguas romances, como el castellano y el catalán, si no es muy técnica, puede tener una tarifa más baja que si la traducción fuera del árabe al castellano por dos motivos: la proximidad de lenguas facilita la traducción y el conocimiento de ambas lenguas es evidentemente superior. Todo ello reduce el tiempo de traducción, por lo que podemos ser más productivos y a menor coste.

Formato del archivo: ah, el mundo de la informática, ese gran desconocido. No es lo mismo que el cliente nos envíe un documento de Word original y que nos pida el mismo Word traducido que si nos manda un formato TTX, un formato con InDesign, con Adobe Acrobat o las mil y una fantasías. Todos los formatos “complicados” requieren un tiempo extra del traductor para maquetarlos, es decir, dejarlos igual que el texto original (en cuanto a fuentes, tipos de letra, organización de la información, gráficos, imágenes…) Todo esto requerirá un tiempo y un esfuerzo extra del traductor que deberá repercutir en la tarifa. Y lo mismo ocurre con un PDF: no son modificables. Así que la mejor opción es siempre conseguir el original de Word.

Hasta aquí, a grandes rasgos, en base a qué proponemos nuestra tarifa.

Es importante conocer cómo se tarifica la traducción para que, como cliente, sepamos qué nos cobra el traductor
Es importante conocer cómo se tarifica la traducción para que el cliente sepa qué nos cobra el traductor

3. Otros aspectos económicos que debemos saber sobre la traducción:

Impuestos

La traducción y la interpretación, a fecha de agosto de 2014 acarrean un IVA del 21 % y un IRPF también del 21 % para operaciones dentro del territorio español. Las únicas excepciones a estos impuestos son las traducciones literarias y audiovisuales, que NO tienen IVA pero SÍ IRPF.

Descuentos, negociación, coincidencias de palabras

Este apartado depende de cada traductor y de cada agencia, pero se pueden aplicar descuentos por ejemplo por:

volumen de palabras: un traductor puede tener una tarifa “estándar” que puede disminuir si el volumen de palabras a traducir es muy muy grande porque le saldrá a cuenta tanto a él/ella como al cliente y porque le tendrá ocupado durante mucho tiempo.

por coincidencia: actualmente y cada vez más, los traductores trabajamos con las llamadas herramientas TAO (traducción asistida por ordenador) que facilitan mucho nuestro trabajo. Lo que hacen, en resumidas cuentas, no traducen para nosotros como si fueran Google Translate pero sí que contabilizan los segmentos del texto que son iguales y por lo tanto sólo hay que traducirlos una vez. Esto aumenta la productividad y confiere cohesión al texto, con lo cual todos ganamos. Antes de pasarle un presupuesto al cliente, normalmente analizamos el texto y si vemos que tiene coincidencias (repeticiones de fragmentos de texto) podemos aplicar descuentos ya que sólo deberemos traducirlas una vez. (Próximamente una entrada sobre herramientas TAO).

Negociación: el cliente y el traductor siempre pueden negociar la tarifa de traducción según las características individuales de cada proyecto: es muy fácil, es muy difícil, tiene un plazo muy amplio que permite aceptar otros proyectos mientras tanto, por el contrario tiene un plazo muy corto y el traductor deberá dejar todo lo que está haciendo para centrarse en ese proyecto, es muy técnico, no lo es, el traductor es un gran conocedor de ese tema, etc. No dude en hablar con su traductor, como ya expuse en la entrada La relación entre el cliente y el traductor, la comunicación es la mejor arma que tenemos.

Todos queremos el mejor servicio por nuestro dinero
Todos queremos el mejor servicio por nuestro dinero

Nota final:

Las tarifas de traducción son diferentes de un traductor a otro, aunque todas están comprendidas dentro de un abanico de precios que regula el libre mercado, por lo que fijar precios está prohibido por la La Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia que resuelve: [se] “prohíbe todo acuerdo, decisión o recomendación colectiva, o práctica concertada o conscientemente paralela, que tenga por objeto, […] restringir o falsear la competencia en todo o parte del mercado nacional y, en particular, los que consistan en a) La fijación, de forma directa o indirecta, de precios o de otras condiciones comerciales o de servicio […]. 

4 comentarios en “Las tarifas de traducción: esas grandes desconocidas

  1. Hola Gemma, todavia no he terminado el grado, pero me han ofrecido
    traducir contenidos de una web y me piden que les facture. No estoy dado
    de alta todavia como autónomo aunque lo haré ya, pero segun leo ‘las
    traducciones audiovisuales no tienen IVA pero sí IRPF’. ¿Qué significa?
    ¿No se cobra IVA? ¿Me tienen que practicar retención por IRPF? ¿Cómo les
    facturo? Muchas gracias por tu tiempo y perdona por las molestias.

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