• Tarifas mínimas de traducción

    Me gustaría hablar en esta entrada de las tarifas mínimas de traducción, porque a veces descubro que son sujeto de discusión y de, en ocasiones, enfado o sorpresa por parte de algunos clientes.

    Una tarifa mínima de traducción es la cantidad mínima que el traductor decide cobrar por textos inferiores a un número de palabras, es decir, por textos muy breves. En mi caso personal, aplico una tarifa mínima en casos de textos de menos de 350 palabras.

    Y alguien se preguntará… ¿por qué? Si es un texto breve, se hace en poco tiempo, se entrega y punto. En proporción, tendría que costar lo mismo que uno más largo. Pero, según muchos traductores, y yo misma (evidentemente este es un tema abierto a la subjetividad de cada uno) este tema no es así de fácil.

    Supongamos que un cliente me manda un texto de 100 palabras para traducir. Además de traducir esas 100 palabras, he tenido que tomarme el tiempo de contestar a sus correos, documentarme sobre el tema si es necesario, devolverle el texto traducido, revisarlo, facturarlo y a finales de trimestre realizar mi declaración trimestral. Si el tiempo es oro, como dicen, a mí esta traducción me ha salido muy mal, porque no he tenido en cuenta todo el tiempo de gestiones (además de la traducción) que implica cualquier proyecto, a saber:

    • Quizás el cliente me ha pedido un presupuesto (ya he empleado cierto tiempo en hacerlo)
    • Al aceptar la traducción, me he puesto a ello (tiempo de traducción y revisión)
    • Para devolverle la traducción, he tenido que emplear otro tiempo (tiempo de correspondencia con el cliente).
    • Quizás han surgido dudas en el texto (tiempo de correspondencia con el cliente acerca del texto). Es habitual que los textos breves no tengan demasiado contexto y que sea un poco complicado entender a simple vista de qué hablan, o de dónde vienen.
    • Finalmente, tendré que facturar ese proyecto, incluirlo en mis informes y enviar la factura al cliente (tiempo de gestión después de la traducción).

    A todo eso, hay que añadirle el plazo que el cliente pide: ¿ese texto es urgente? Este es también un hecho que hay que tener en cuenta, porque quizás hay que aparcar durante un rato otro proyecto para encargarse de ese, por lo que también hay que cobrarlo.

    Por todo ello, una traducción  breve no puede costar 3 euros, porque esos 3 euros no me compensan todo el tiempo que he empleado en el proceso de principio a fin.

    Por otro lado, cabe destacar que este es un tema polifacético y que en todo momento se pueden hacer excepciones, como en casos en que se trata de un cliente que nos manda mucho trabajo y podemos guardar esa cantidad y facturarla más tarde junto con otros proyectos, o si es un cliente potencial que va a mandarnos mucho más trabajo, tomando este breve texto como una estrategia de márketing.

    En conclusión, en Gemma Traductora estudio cada caso individual y proporciono una tarifa mínima teniendo en cuenta los distintos factores involucrados en cada proyecto.

    Para más información puede rellenar el formulario a la derecha de esta página o escribirme a gemmatraductora@gmail.com.

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